El retorno del vacío. from VicSenpai's blog

-Fue un largo viaje hasta ese congelado valle, habían sido semanas de caminata por tierras heladas para llegar hasta esa isla, deseaba que mis esfuerzos darán sus frutos, así poder alcanzar el conocimiento total de mis poderes arcanos. 

Las antiguas historias de los ancianos rúnicos en los bosques Gosks eran ciertas, en una de muchas islas de aquellas lejanas y nevadas tierras de Slakavia al sur de la tierra, se encuentra una puerta hacia aquello que sobrepasa todo entendimiento del hombre, una burbujeante orgía de magias negras en un lugar tan oscuro que ningún ojo humano ha tenido la osadía de vigilar.

El crepúsculo puso fin a mi viaje, guiado por un tenue canto que sólo podían escuchar aquellos que han estado en contacto con la misma muerte, me adentre al boscoso paisaje perdiéndome entre los arboles siguiendo aquellos cantos de espectros que me susurraban al oído. Pude encontrar una grieta en la tierra, una fisura que llegaba hasta donde mis ojos no me permitían ver por el tupido paisaje. Me aventuré a bajar por este precipicio del cual no podía ver su fondo, conmigo llevaba una cuerda de unos 40 metros de largo. Aseguré uno de los extremos a un árbol que demostraba gran tamaño, la jale unas tres veces para percatarme que este bien enganchada. 

Antes de bajar hacia la profundidad rocosa del abismo, le eche un último vistazo con pavor, en ese entonces, sentí como si un arremolinado ventarrón saliera desde allí debajo. Escuché una vez más aquel distorsionado canto, pero esta vez sentía que eran miles de tenues voces de seres susurrando al oído con una seductora voz que me incitaba a bajar. Sabía que aquí era el lugar, sabía que una vez que empiece descenso, no sería el mismo ser que una vez fui, pero no me importó en ese momento, estaba ciego y deseoso del conocimiento y el poder. 

No mentiré, mis manos temblaban sin parar y no por el helado frío de esas remotas tierras, sino por miedo a lo desconocido, pero ahí estaba la cura a mis miedos, el saber me esperaba en lo más profundo y con ello el fin de mi temor... 

Empecé mi descenso hacia las profundidades, y mientras más bajaba, más fuertes y alborotadas eran las voces que retumbaban a mi alrededor, era como si me quisieran advertir de mi error o quizá como si gozaran mi osadía. Mi corazón latía rápidamente, sentía como si mi pecho fuera a explotar, los nervios me estaban carcomiendo por dentro, pero aun así mi inocente curiosidad me hizo seguir hasta que los 40 metros de mi cuerda se acabara.

Creí que con ese largo, ya estaría en el fondo de el cráter, pero no fue así. Ya había llegado demasiado lejos para intentarlo otro día. Fui con mis dedos desnudos aferrándome a la roca como si fuera un primitivo animal , pensé que como mucho, me tardaría unos 20 ó 30 metros más llegar al final. 

Apenas al empezar mis manos ya estaban cansadas y lastimadas, por un momento me propuse el volver a subir a la seguridad de mi soga, pero sentí eso como un símbolo de debilidad e ignorancia.

No tengo idea cuantos metros baje así, pero recuerdo que deben haber sido unos 20 ó 25 minutos. Estaba totalmente exhausto, y para empeorar la situación, aquellas voces que se escuchaban a lo lejos se convirtieron en carcajadas, horrendas risas que salían de todos lados, mofándose de mi infortunio. 

 Mi temor en ese momento era tanto que casi quiebro en llanto, estaba cansado y agobiado, sin posibilidad de volver a subir, simplemente mis dedos cedieron y la grieta venció. Caí hacia el vacío del abismo y aquellas risas que me torturaban callaron de repente y el único sonido en aquel sitio cubierto de tinieblas, eran mis gritos de angustia por la caída. Había llegado tan lejos y lo eché a perder por una obsesión. 

Esperé que al menos conservará la vida después de la caída así al menos podría presenciar algo fuera de lo usual, pero para mi sorpresa, la caída no sucedía.  

Llevaba cayendo en picada una ridícula cantidad de tiempo, quizá casi una hora, me di vuelta para presenciar la luz de la sima, y era tan final y diminuta que apenas se podía divisar, parecía como si estuviera a kilómetros de distancia. En ese momento, todo a mi alrededor estaba cubierto de tinieblas, sentía como si el centro de la tierra reclamará mi cuerpo y fuera atraído hacia él por una extraña energía. Había entrado al fin, el vacío del que profetizaron los chamanes del desierto Barash, sentía como mi percepción cambiaba a una mas abstracta, tal como lo decía en el artículo 87 del ancestral códice Voidlakon, enciclopedia de los cultos oscuros: 


"En el Reino de los otros Dioses, los señores de las tinieblas, las primitivas leyes de los humanos son quebrantadas de toda forma posible. El existir en aquel lugar altera la percepción. Vive en todas las dimensiones y en ninguna al mismo tiempo, algo imposible de imaginar por simples mortales como nosotros. 

Su cuerpo físico pesará a un tercer plano y su mente ascenderá a un plano superior donde las banales reglas cambian el sentido y donde la luz no es luz y la oscuridad es total." 


Podía sentirlo, pero no verlo, viajaba a través del sin fin del espacio vacío. Entre tanta oscuridad, pude ver mis manos una vez más después de tanto tiempo ¿Pero cómo? Sin luz visible por ningún lado no debería poder verlas, pero se verían de una forma anormal, una difusa, casi transparente como si estas emitieran su propia diminuta luz. Mi ojos no podía verlas, pero mi mente sí, al fin ascendí al plano astral, donde la mente viaja libremente por el espacio. 

Cuando me percate de aquello, pude verlos, resplandores a lo lejos, no eran de luz, sino eran como fulgores de oscuridad entre mas de esta, una sensación extraña que no puede ser explicada en ningún texto, era como un sexto sentido más allá de cualquier otro imaginado antes. Se podría decir, que esos resplandores eran como sensaciones plasmadas en un espacio por mi mente. 

 Mientras permanecía en ese limbo de vacío, donde parecía flotar, aquellos resplandores a lo lejos se desplazaban a mi alrededor como si fueran las estrellas que se pueden observar en las noches más oscuras.

Seguí en este estado durante quién sabe cuanto tiempo, hasta que vi una inmensidad de luz, un resplandor brillante... esa si era realmente luz, era tan fuente que me lastimaba los ojos verla. Parecía un gran sol blanco, en el centro, orbitando a su al rededor, se podía divisar una negruzca esfera. Lo entendí perfectamente como si lo hubiera leído en algún libro, ahí era donde me dirigía. Un planeta totalmente hecho de una materia que no conoce el hombre, orbitando en un espacio de vacío. 

Mientras más me acercaba más rápido iba, sentí que el impacto iba a ser lo ultimo que viera, pero no fue así, de hecho cuando entre en cierto radio sentí como si todo fuera en cámara lenta, incluso los movimientos de mi casi translúcido cuerpo. Una sensación de ardor corrompió mi cuerpo, dolió tanto que grite! Sentía como si cada molécula de mi cuerpo chocará entre si y explotará. Perdí en conocimiento por quien sabe cuanto tiempo y desperté en la tierra de aquel oscuro planeta. 

Para mi sorpresa tenía alto pastizal de un color azulado, pero un poco translúcido al igual que mi cuerpo. Alcé mi cabeza y lo vi, esa singular estrella blanca sobre mi, la misma que vi antes, esta vez algo era distinto, su luz era tan fuerte que quemaba mi ser, me retorcí en el suelo por el ardor, sentí como si aquel sol intentará matarme con su poder. Lo extraño es que a pesar de su luz el cielo era negro como todo lo que no pudiera producir luz por si mismo Busque refugio entre el pastizal, el cual por su tamaño me protegía de los rayos solares. 

Me arrastre durante horas y horas, perdí la noción del tiempo en aquel retorcido lugar donde todo era distinto. Alcé la vista una vez más con temo de volver a ver aquella estrella y vi lo más impactante que había presenciado hasta ese momentos, a lo lejos, uno 4 kilómetros diría yo, se encontraba una torre tan alta que se alzaba hasta donde aquel sol me permitía ver. Estaba cubierta por un arco iris fluorescente de tonalidades oscuras, era como un faro que iluminaba un escuro mundo lleno de tinieblas, algo tan hermoso que jamás podría haberlo visto o leído en ninguna otra parte.

Al presenciar tal maravilla, una desigual desesperación se apoderó de mi, a pesar de mi ardía travesía, estaba arrastrándome con todas mis energías sobre aquel pastizal, quería llegar lo más rápido posible a esa inmensa Torre.

Cuando al fin estuvo frente a la puerta, pude escuchar aquella melodía de antes, la misma que me susurraba al oído en el bosque, pero esta vez era distinto, podía sentirse de una calidad hermosa eran sonidos que jamás antes había escuchado y sería imposible reproducirlos por humanos. Me recordó a aquéllos sueños que eran habituales en mi cuando era niño. Recuerdo que pensé ¿Acaso el mágico mundo de mis sueños se encontraba detrás de esa puerta? 

Con mis manos empuje el pesado portón, y lo vi... Un espectáculos alucinante de colores dentro de una torre sin fin, cientos de miles de seres de diversos formas danzando y cantando al ritmo de una melodía asombrosa, como si se tratara de una coreografía exquisita. Todos brillaban en su propias tonalidad y yo era como uno de ellos, distinto, pero brillando, uniéndome a la danza. Me adentré entre ellos sin llamar una mínima de atención, se notaba que algunos volaban sobre mi y giraban en torno a el centro de tal torre. Mi curiosidad me pudo y corrí a ver al gran anfitrión por el cual nosotros bailábamos. Lo vi. 

Un ser deforme enrollado en torno a una gran columna en el centro de esta estructura, tenia miles de bocas, brazos y tentáculos. Era el ser más extraño y horripilante que ningún otro hombre a presenciando jamás.

Sabía quién era, Astyriketh, el señor que manda en el vacío, el soberano de soberanos, el verdadero emperador del submundo, líder la horda de espectros que asolan la tierra. El mayor de los otros dioses. Sabía quién era y que quería. Sentí como su presencia me examinaba, me arrodillé ante él y supliqué como lo sugería en aquella enciclopedias de los cultos oscuros, pronunciando en ese idioma antiguo... "Jaaket, gluxthr vakfratk".

Traducido a nuestro idioma "Dios del vacío, soy tu vasallo". 

En ese instante, todos los seres presentes dejaron de cantar y danzar para envolverse en un grito ensordecedor, me tape los oídos para evitar el dolor, luego sentí como una extremidad invisible me tomaba del duelos y me alzaba hacia lo alto de la torre, frente a su gran majestad. Me habló en un idioma extraño a base de sonidos en cual a penas podría imitar con mi boca, pero no necesitaban entender su idioma, yo entendí lo que pedía.

Él, el Dios original del vasto universos, está encerrado en aquella torre y quiere reinar en nuestro mundo y yo era su siervos el cual le daría redención como el verdadero emperador de los primitivos humanos. Tal cual como decían los chamanes Abbacenos.

Yo tenía una misión, y ya había logrado la primera parte. Acto siguiente, quedé inconsciente y al despertar estaba en aquel bosque donde todo empezó. 

Aquí estoy ahora y es donde empezará la historia del gran hechicero arcano, mano derecha del vacío, aquel humano que abrió las puertas del abismo, solamente necesitó una manera de traer a mi Dios a este mundo y así es como empezará la nueva era, mi era.


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XtremeVill Mod
Nov 29 '16
Va para el concurso de Lectura Animuclub?
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VicSenpai
Nov 29 '16
Lo escribí antes de saber del concurso, pero si lo querés agregar, no me molesta. :)
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By VicSenpai
Added Nov 29 '16

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